
> [TL;DR]
> - La UE redujo la importación de GNL estadounidense en junio de 2026 debido a los altos precios
> - La compra de energía es una parte clave del acuerdo comercial entre EE. UU. y la UE de julio de 2025
> - La UE se ha comprometido a comprar energía por 750 mil millones de dólares para 2028, un objetivo que los expertos ya cuestionan
> - La brecha de precios entre el GNL estadounidense y el alternativo podría socavar la credibilidad del acuerdo
Europa da la espalda al caro gas estadounidense
En los últimos dos años, la UE ha sido el mayor comprador regional de gas natural licuado (GNL) estadounidense. El telón de fondo es la desconexión energética de Europa de Rusia tras la invasión de Ucrania, y una prohibición planificada del GNL ruso a partir de 2027. Pero según OilPrice.com, en junio de 2026 Europa optó por reducir sus compras de GNL estadounidense, simplemente porque el precio era demasiado alto en comparación con las alternativas en el mercado.
El momento no es casual. Coincide exactamente con la entrada en vigor formal del acuerdo comercial entre EE. UU. y la UE.

El acuerdo comercial bajo presión
En julio de 2025, el presidente de EE. UU., Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acordaron un marco para un nuevo acuerdo comercial. A partir del 1 de julio de 2026, la UE eliminó los aranceles sobre los productos industriales estadounidenses, y EE. UU. introdujo un tope arancelario combinado del 15 por ciento sobre la mayoría de los productos de la UE, incluidos automóviles, productos farmacéuticos y semiconductores.
Una parte central del acuerdo fue el compromiso aspiracional de Europa de comprar productos energéticos estadounidenses –petróleo, GNL y energía nuclear– por un total de 750 mil millones de dólares para 2028. Además, se incluyeron compromisos por 40 mil millones de dólares en chips de IA estadounidenses y 600 mil millones de dólares en inversiones estratégicas en EE. UU.

Los expertos han sido escépticos durante mucho tiempo
Ya cuando se anunció el acuerdo, los analistas señalaron que el objetivo energético es irrealista. Según una investigación revisada por 24markets, los 750 mil millones de dólares superan tanto los gastos energéticos anuales totales de la UE como la capacidad real de exportación de GNL de EE. UU. Mike O'Sullivan, exanalista y colaborador de Forbes, es uno de los que ha descrito partes del acuerdo como asimétricas, donde la UE soporta la carga más pesada sin contraprestaciones vinculantes equivalentes por parte estadounidense.
La brecha de precios es el problema central
El GNL estadounidense se cotiza en gran medida según el índice Henry Hub en EE. UU., pero incurre en costos significativos de enfriamiento, transporte y regasificación. Cuando los proveedores competidores –por ejemplo, de Qatar o África– ofrecen gas a un precio más bajo en el mercado spot, los compradores racionales en Europa elegirán la alternativa más barata. Esa es la lógica del mercado, y anula los compromisos políticos.
Esto no es solo un problema de política comercial. Para Noruega –que es el mayor proveedor de gas por gasoducto de Europa– una guerra de precios persistente en el GNL también podría afectar el panorama competitivo del gas noruego exportado por gasoducto, aunque los dos segmentos de mercado están en gran medida separados.
La prohibición del GNL ruso impulsa soluciones
Sin embargo, la UE no es libre de descartar las alternativas estadounidenses a largo plazo. La prohibición planificada de la importación de GNL ruso a partir de 2027 obligará a Europa a asegurar contratos alternativos a largo plazo. EE. UU. es un candidato natural, pero solo si los precios son competitivos, o si se negocian acuerdos a largo plazo que se desvíen del mercado spot.
¿Qué sigue?
Si la UE descarta consistentemente el GNL estadounidense cuando los precios son altos, esto socavará la confianza en los compromisos de compra aspiracionales del acuerdo comercial. La administración Trump, que ha presionado activamente a Europa para que aumente las importaciones de GNL como parte de su estrategia de negociación, probablemente reaccionará. La próxima ronda de negociaciones entre Washington y Bruselas podría ser, por lo tanto, mucho más turbulenta de lo que indicaba la entrada en vigor del acuerdo.
Mientras tanto, es el mercado –no los políticos– el que decide qué gas llega a los puertos europeos.
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