
«Trumpflación» — ya no es solo una palabra de moda
Lo que durante mucho tiempo fue descartado como un miedo exagerado, comienza a afianzarse como un problema concreto del mercado. Según Nasdaq Markets, la inflación en EE. UU. se está volviendo más arraigada, y gran parte de la culpa se atribuye a la política comercial que el presidente Donald Trump ha implementado desde su regreso a la Casa Blanca.
El fenómeno ha recibido el apodo de «Trumpflación» — una combinación de aranceles sobre las importaciones, apoyo a la producción nacional y una línea comercial más proteccionista que, en conjunto, impulsa los precios al alza. Esta es una inflación estructural, no del tipo que el banco central puede simplemente esperar a que pase.
La inflación ya no es algo que se pueda barrer bajo la alfombra — los datos no mienten.

La Reserva Federal en un aprieto
Para la Reserva Federal, la situación es exigente. El banco central necesita pruebas claras de que la inflación está descendiendo hacia su objetivo del 2 por ciento antes de poder empezar a recortar los tipos de interés. Pero con un panorama inflacionario que parece estabilizarse en un nivel más alto, la Fed corre el riesgo de quedarse con las manos atadas.
Si recorta demasiado pronto, el crecimiento de los precios podría reavivarse. Si espera demasiado, aumenta el peligro de que la economía real se debilite innecesariamente — una trampa clásica de los bancos centrales.
Para los actores noruegos, esta dinámica no carece de importancia. Norges Bank sigue de cerca la trayectoria de los tipos de interés estadounidenses, y una Fed que mantenga los tipos altos por más tiempo de lo esperado puede afectar desde el tipo de cambio de la corona hasta la competitividad de las empresas exportadoras noruegas.

¿Las bolsas de valores desfasadas con la realidad?
Una característica llamativa de la situación actual es que los principales índices bursátiles estadounidenses — Dow Jones Industrial Average, S&P 500 y Nasdaq Composite — han escalado a nuevos máximos históricos, según Nasdaq Markets. Sin embargo, el repunte bursátil no refleja necesariamente que la situación macroeconómica esté bajo control.
Los críticos advierten que los mercados están descontando demasiados recortes de tipos de interés demasiado rápido, y que una sorpresa inflacionaria podría enviar un jarro de agua fría a los mercados este otoño.
Bitcoin se negocia en el momento de la publicación alrededor de los 63.535 dólares, y el Índice de Miedo y Codicia para el mercado de criptomonedas se sitúa en 29 — un claro nivel de «miedo» que señala que el sentimiento de riesgo es defensivo en todas las clases de activos.
Cripto e inflación — una relación complicada
En el debate sobre la cobertura contra la inflación, las criptomonedas surgen regularmente como una alternativa a herramientas tradicionales como el oro. La limitación de la oferta de Bitcoin a 21 millones de unidades se presenta como un argumento de que puede funcionar como una reserva de «oro digital».
Pero el historial es ambiguo. Cuando el crecimiento del IPC estadounidense alcanzó el 9,1 por ciento en junio de 2022, Bitcoin cayó casi un 65 por ciento en el año — mientras que el oro apenas se movió. Un estudio académico de 2023, realizado por Mykola Pinchuk, concluyó que los precios de Bitcoin históricamente han tendido a caer ante sorpresas inflacionarias, contrariamente a la narrativa de la cobertura inflacionaria digital.
Esto no significa que las criptomonedas sean irrelevantes desde una perspectiva inflacionaria — pero sí significa que las afirmaciones deben ser recibidas con escepticismo. La eficacia de Bitcoin como cobertura contra la inflación sigue sin estar clara y su volatilidad la convierte en un sustituto poco fiable de las herramientas de cobertura tradicionales a corto plazo.
¿Qué sigue?
La atención se centra ahora en los próximos datos del IPC de EE. UU. Cifras más suaves podrían dar un respiro a los mercados y a la Fed un mayor margen de maniobra. Si las cifras resultan más altas de lo esperado, podría desencadenar una nueva revalorización de la trayectoria de los tipos de interés — y turbulencias tanto en los mercados de acciones como en los de criptomonedas.
Para Wall Street, es importante que la «Trumpflación» siga siendo un concepto que los analistas discutan — no algo sobre lo que la Reserva Federal se vea obligada a actuar enérgicamente.
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