
El G7 se une contra el monopolio chino de minerales
En la cumbre de Evian, los líderes de los países del G7 han adoptado una declaración conjunta en la que se comprometen a coordinar esfuerzos para diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos. El objetivo es claro: reducir la dependencia de China, que, según datos industriales disponibles, procesa aproximadamente el 80 por ciento de los minerales críticos del mundo y alrededor del 90 por ciento de todas las tierras raras, según OilPrice.com.
La declaración cubre minerales y metales indispensables para tres sectores estratégicamente importantes: la industria de defensa, la industria automotriz y la producción de energía limpia. Además, los países del G7 han señalado que involucrarán a países socios fuera del grupo en el trabajo de construir nueva capacidad de procesamiento e industrial.

Una enorme necesidad de inversión
El trasfondo de la iniciativa es una presión de demanda en rápido crecimiento. La electrificación del sector del transporte y el desarrollo de energía limpia requieren muchas más de estas materias primas que las industrias anteriores. Una batería de coche eléctrico, por ejemplo, depende de hasta seis veces más minerales que un motor de combustión tradicional.
Las cifras, que provienen de investigaciones de la industria reproducidas por OilPrice.com, subrayan que no se trata solo de política simbólica geopolítica. La falta de desarrollo de cadenas de suministro alternativas, según las estimaciones, podría desencadenar crisis de suministro reales en el sector de las baterías ya en esta década.

Qué contiene realmente la declaración del G7
La declaración de la cumbre de Evian es concreta en un punto: los países del G7 coordinarán sus esfuerzos entre sí y con países socios para establecer la capacidad de procesamiento e industrial necesaria para la diversificación. Esto significa, en la práctica, inversiones en infraestructura minera, plantas de procesamiento y logística fuera de China.
Sin embargo, hay razones para ser críticos con el ritmo y el alcance. Promesas similares han sido hechas por países occidentales anteriormente sin que hayan llevado a cambios estructurales duraderos en el mercado. La ventaja de China se ha construido durante varias décadas, y replicar esa capacidad requiere tiempo, voluntad regulatoria y financiación a largo plazo, factores que históricamente han demostrado ser difíciles de mantener estables en democracias con períodos electorales de cuatro a cinco años.
Países socios y nuevas cadenas de suministro
Entre los países con los que el G7 desea fortalecer la cooperación, se señalan, entre otros, naciones ricas en materias primas en América Latina y África. Argentina es un ejemplo de un país que ya ha triplicado su exportación de minerales desde 2010. Tales naciones podrían potencialmente llenar parte de la brecha si se realizan las inversiones y acuerdos comerciales adecuados.
Las soluciones tecnológicas para la trazabilidad en la cadena de suministro también están en la agenda. Brendon Grunewald del Critical Minerals Institute ha destacado el aumento de los requisitos de documentación ESG y trazabilidad como uno de los cinco mayores desafíos del sector. Iniciativas basadas, entre otras cosas, en la tecnología blockchain ya están siendo utilizadas por actores como IBM y MineHub para rastrear el origen del cobalto y el tantalio.
Relevancia para Noruega
Para Noruega, la cuestión de los minerales no es abstracta. El país tiene yacimientos conocidos de, entre otros, tierras raras y está en posición de poder contribuir precisamente al tipo de cadena de suministro occidental alternativa que el G7 ahora demanda. Norges Bank y los actores de la política industrial noruega siguen de cerca la evolución, especialmente a la luz de la conexión entre el acceso a los minerales y la transición energética que afecta la demanda de petróleo y gas noruego a largo plazo.
Incertidumbre y el camino a seguir
La declaración del G7 es por ahora una declaración de intenciones política, no un tratado vinculante. El mercado está descontando una tensión geopolítica persistente en el segmento de las materias primas, y con un régimen de aversión al riesgo y un índice de Miedo y Codicia de 23 sobre 100, el sentimiento del mercado es generalmente cauteloso. Los analistas de materias primas seguirán de cerca si la declaración va seguida de decisiones de inversión concretas en los próximos meses.
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